Cuando el “trabaja duro” no es suficiente. Estilos educativos e igualdad salarial.

Sabemos que correlación no implica causalidad. Imaginamos que las variables que deben intervenir en el coeficiente de Gini (mide la desigualdad de los ingresos dentro de un país) son muchas y variadas. Sin embargo, tomando todas las precauciones sensatas a la hora de sacar conclusiones, no dejan de ser interesantes los resultados de este estudio en el que se relaciona estilos educativos de madres y padres con la desigualdad de ingresos por países.

En esta investigación el estilo de crianza de los hijos se valoró utilizando el World Value Survey, un cuestionario, en el que, entre otras cosas, se les pregunta a las personas qué actitudes o valores consideran más importante en la crianza de los hijxs. Responder aquí con valores como la “imaginación” y la “independencia” de los niñxs correspondería con un estilo educativo más permisivo, mientras que las madres y padres más autoritarios se inclinarían más a señalar la importancia de “trabajar duro”.

A continuación se recogen algunas de las gráficas más significativas del estudio, en ellas se muestran la relación entre ambas variables :

  1. Fracción de padres que en un país concreto consideran importante un determinado valor: imaginación (fig.1), independencia (fig.2) y trabajar duro (fig.3)
  2. La medida de desigualdad de los ingresos -índice GINI- de cada país (valores más altos corresponden a más desigualdad).

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im2im3

Según señalan estos resultados, en las economías de la OCDE, los padres de países con mayor coeficiente Gini de desigualdad ponen más énfasis en el “trabajo duro” y consideran la “imaginación” y “la independencia” como valores menos importantes en la crianza de sus hijos. Por el contrario, las madres y padres escandinavos destacan el valor de la “imaginación” y la “independencia”,  por encima de sus pares en el sur de Europa y los EE.UU,  lo que se relaciona con menores índices de desigualdad en los países nórdicos.

Sean los que quiera que sean los múltiples factores de todo tipo (económicos, sociales, políticos, educativos,,..) y a gran escala que median en la mayor o menor igualdad salarial  -por tanto también social-, parece que las formas de educar a nuestro hijxs es una de las piezas importantes por toda la transcendencia y peso que estas pautas de crianza tienen sobre la futura forma de vivir, relacionarse, trabajar, emprender, … ya en el mundo adulto.

La desigualdad es una cuestión principalmente estructural, de intereses y decisiones económicas y políticas, pero desde nuestras casas hay mucho por hacer.  De alguna manera el cambio social también está en lo cotidiano, a un nivel mucho más entrañable y privado, porque durante muchos años tenemos en nuestras manos el alma, las miradas y los corazones de nuestros hijos.

De ello también dependerá su futuro y por tanto el de nuestras ciudades y nuestros países.