Campeones a medias.

Más de tres millones de espectadores después, me animo a hacer unas pequeñas reflexiones a partir de la película “Campeones” y sus derivas en torno a la discapacidad. Vaya por delante el reconocimiento del valor de una película y todo el universo que de ella se ha derivado (taquilla, nominaciones, gala de los Goya, premio y discurso de Jesus Vidal, noticias, reportajes entrevistas en radio, prensa, televisión, redes sociales,..) y que entre otras cosas ha conseguido que por un tiempo, un trocito del mundo de la discapacidad sea más accesible a gran parte de la población, con toda la potencia que esto tiene  para la “inclusión, diversidad y visibilidad”, como el propio Jesus Vidal contaba en su discurso de agradecimiento en la gala del cine.

Por un lado, en cuanto a la película misma, aún siendo una cinta que me gustó, el enfoque y encaje que tiene la diversidad y los personajes con discapacidad, personalmente, sin ser malos, no me parecen los ideales desde el punto de vista de la inclusión. Ni la historia principal transcurre por la senda de la discapacidad ni gira en torno a un personaje con discapacidad. En definitiva “Campeones” trata de los problemas de vida (profesionales, sentimentales y de relación con su madre) de Marco, un entrenador profesional de baloncesto,  y de su proceso de transformación personal gracias a su contacto y su relación con un grupo de personas con discapacidad. De alguna manera  esto me hizo recordar aquello del “inspirational porn” que tan bien explicaba en su TED Stella Young cuando decía que algunos mensajes“ cosifican a las personas con discapacidad en beneficio de las personas sin discapacidad”. No quiero decir con esto que el enfoque de la película esté equivocado o que sea negativo, solo que hay otros enfoques posibles, tal vez con menor potencial para llegar al gran público, pero quizá más potente desde el punto de vista de la inclusión.

Por otro lado, en cuanto a algunas de las noticias y entrevistas que he leído en torno a “Campeones”, aún estando cargados de reflexiones y mensajes interesantes y que ciertamente comparto, algunos de ellos me dejan a medias. Permitidme un par de ejemplos de la entrevista que le hacen a Jesus Vidal, en La Ser y en La Vanguardia respectivamente.

1. Con el objetivo de poner de relieve que se trata de hablar de “capacidades diferentes” antes que de “discapacidad”, el actor recurre en esta entrevista a una interesante equivalencia con el futbol: “(…)A mí no me gusta (el término discapacidad) porque cuando decimos “discapacidad” nos fijamos en las cosas que una persona no puede hacer. Es como si dijéramos que un portero no mete goles….” Así es, normalmente nada se define por lo que no es, creo que el ejemplo del portero es una metáfora acertada, una idea poderosa e inteligente, una buena herramienta pedagógica. Pero vuelvo a tener la sensación de quedarme a medias. Hablar simplemente de diversidad o de capacidades diferentes facilita un enfoque individualista y positivista de la discapacidad. Un enfoque en el que el peso del contexto social, los valores, la política, las estructuras, el urbanismo,… parecen no tener ninguna repercusión sobre la experiencia vivida y en definitiva sobre lo que somos, sobre lo que podemos, e incluso sobre lo que queremos ser. Un enfoque en el que se disuelven las responsabilidades sociales y del entorno a favor del individuo en-sí-mismado, al que en cierta manera se le oculta la reciprocidad y ese vínculo inseparable yo-mundo.

A mí sí me gusta la palabra “persona con discapacidad” (que no discapacitada), creo que es un de las que mejor ponen de relieve aquella lección de Ortega: “yo soy yo y mis circunstancias”. “Persona con discapacidad” subraya el componente social de la discapacidad. “Good design enables, bad desing disables”, decÍa Paul Hogan, fundador del Instituto Europeo del Diseño y la accesibilidad. “Yo soy alegre, pero es que me ponen en unos sitios…”, se lamenta el ciprés mientras vela silencioso el sueño ajeno y eterno”, escribía Gonzalo Rivas Rubiales en esta fantástica columna de El Pais, hablando también sobre otra película: “Mar adentro” .

El termino discapacidad apunta directamente al peso que tienen el entorno, la ley, las decisiones políticas, administrativas, educativas, etc. en las discapacidades que nos habitan. Las personas con diferentes capacidades tienen las capacidades que tienen, no solamente por una suerte de fuerzas internas que están ahí, en alguna parte ocultas esperando a salir, si no también y sobre todo por la relación que mantienen con las posibilidades que el entorno y la sociedad en la que viven le permiten. Ok, puedo comprar el discurso de las diferentes capacidades, pero andémonos con cuidado de que este árbol de la  “diversidad simpática” e individualista no nos deje ver las injusticias del bosque.

2. Otra afirmación interesante y poderosa de Jesús Vidal aparece en la entrevista de La Vanguardia: “Los prejuicios son una gran discapacidad”. Vuelvo a estar de acuerdo, pero de nuevo el diablo está en los detalles. Los (algunos) prejuicios, “esa mochila con la que todas las personas cargamos a la espalda que nos permite salvaguardar lo que creemos ser” (Iago dixit) son parte de escenario verbal que puede estar facilitando más o menos las (dis)capacidades (las distintas capacidades, si se prefiere), pero no serían una discapacidad en sí mismos. Por otra parte conviene señalar que algunos prejuicios nos pueden facilitar llegar a ser malas personas. Y ser una mala persona no es ninguna discapacidad.

Me gustaría no dejar ninguna duda de que estas reflexiones en voz alta no niegan el buen trabajo de los actores, ni todo lo que “Campeones”  puede estar aportando a la inclusión, la visibilidad y la diversidad. Menos aún se niega, ni  se intenta poner en entredicho las opiniones y declaraciones que hemos comentado de Jesus Vidal, hechas desde la verdad, desde dentro de la discapacidad, con mucha sentido y sensibilidad.

El reconocimiento de la diversidad desde lo individual y la reivindicación de los derechos o el pataleo por la igualdad en una sociedad injusta son dos caras de la misma moneda. Ver los árboles no es más verdad que ver el bosque entero, los silencios no son menos verdad que las notas musicales. Ambos se necesitan como la sombra a la luz en la que se proyecta. Es una cuestión de perspectiva, como mirar el mundo desde una imagen satélite de Google Earth o desde la visión que te ofrece el street view, ambas imágenes son igual de verdaderas, si bien conviene tener claro que las dos no nos permiten orientarnos de igual modo en todas las circunstancias, ni ser igual de útiles para todos nuestros objetivos. Mejor no nos quedemos a medias.

 


Nota: Además de “Campeones” me atrevo a hacer tres sugerencias. Diversas maneras de abordar el tema de la discapacidad, otros ejemplos de cómo trabajar con/desde la discapacidad y la inclusión en el cine.

  1. Nacional 7” . Película francesa, del año 2000.  Se puede ver en YouTube (aunque con poca calidad)..
  2. Team Chocolat”. Serie belga, del año 2017. Ganadora del Prix Europa 2017 a la mejor serie europea. Está en Netflix.
  3. Máscaras”, película documental del año 2013, y “Do meu que?, sitcom del 2018, ambas producciones dirigidas por Iago González y realizadas en el marco de la Asociación Proxecto Máscaras. “Máscaras” se puede ver desde Filmin.

 

Vivir una buena vida

No dejan de sorprenderme algunos discursos pretenciosamente progresistas desde la pedagogía que parecen entender que los contenidos, y por tanto el necesario esfuerzo, son un obstáculo para la igualdad y para mejorar el futuro de nuestros hijos, para que puedan vivir una vida buena y feliz

Esta felicidad sin embargo, tal y como muchos nos la suelen vender, me suena más a adormidera, y termina dejándome cierto regusto a sospechoso individualismo. Una felicidad que depende, surge y se instala en nuestro interior (el cerebro, como no), desligada de estrucutras, justicia, sociedad, economía,…

Estoy mucho más cerca de una visión de la felicidad que tiene que ver con el esfuerzo, con los triunfos y las derrotas memorables que nos acontecen en un contexto que nos permite vivir una buena vida. Y estoy de acuerdo con la idea que Rosemarie Garland-Thomson tiene sobre lo que una “buena vida” debe incluir.

Captura de pantalla 2018-03-30 a las 17.24.36

“A good life is one in which a person has access to the resources, to the material goods, to the rights, to the privileges, even to the obligations that all citizens have in a society, so that they can fully participate in that society– socially, politically, interpersonally, culturally, aesthetically. And this is what gives all people the opportunity to craft through selfdetermination what we think of as a good life”.

Me sorprenden.

La buena vida

El 31 de agosto terminé seis meses coordinando un nuevo Aprender Trabajando. Aún siendo fácil engañarse por lo emocionante de haber convivido durante seis meses con primero 20, luego 16 y al final 10 personas-toberllino, vuelvo a pensar que de todos los programas de orientación-empleo en los que he participado (y humildemente les digo que no han sido pocos) es el que mejor dirección y metodología sigue. Y no lo digo por su definición o su planteamiento técnico o pedagógico, sino por la orientación radicalmente práctica y por los resultados que se alcanzan. Su objetivo: (re)enganchar a jóvenes entre 18 y 30 años en situación de desventaja social (educativa-formativa-económica) en un proyecto personal que les permita darle una vuelta al guión que parecían traer escrito. Esto quiere decir volver a retomar los estudios que en su momento abandonaron y aprender una ocupación con practicas reales durante 5 meses integrados en equipos de trabajo profesionales y exigentes. Significa participar en una exigente carrera en la que la mayoría de ellos tienen que hacer cosas que nunca han hecho o que hace tiempo dejaron de hacer por unos motivos u otros.

Sin duda son los resultados de esta iniciativa su mejor argumento. Se trata de un proyecto  práctico y radicalmente humano (ya que va a la raíz -la educación y el empleo- de la lucha por los derechos humanos de todas las personas)  que lideran la Fundación Secretariado Gitano y la Cruz Roja con el apoyo de la Fundación Obra Social “la Caixa” y que implica a importantes empresas de distintos sectores repartidas por todo el territorio (Carrefour, Lidl, Alcampo, Luis Piña, Leroy Merlin, Brico Cepot, C&A, Conforama, Eroski, AC Hoteles,…)

Más allá de estas cuestiones, seis meses trabajando, conviviendo, recibiendo y exigiendo con 20 jóvenes te lleva a participar de muchas conversaciones y conocer muchas historias y todo ello te permite re-situar en un  marco diferente palabras, conceptos y experiencias que podrían sentirse o entenderse extrañas rodeadas de otra paleta de colores diferente.

He tenido la suerte de trabajar en otros proyectos con grupos muy diferentes, ahora han sido personas gitanas, pero en otras ocasiones fueron estudiantes universitarios, coordinadores de equipos de grandes empresas, grupos de jóvenes abogados, trabajadores sanitarios, equipos de docentes, personas con discapacidad física, o intelectual, jóvenes y mujeres inmigrantes, etc.

Les aseguro que se observan caminos estrechos y anchos en todos ellos, que parece haber verdades e imposturas en unos y otros, que aunque unos anden como de puntillas con la sutileza de Nureyev y otros den pasos patinzambos de gigante como Tkachenko, es la misma gravedad la que les afecta y las mismas leyes del comportamiento humano lo que les hace hacer lo que hacen y decir lo que dicen.

Todos buscan una “buena vida”, que todo les vaya mejor, en su vida personal, en su trabajo, con ellos mismos, con sus familias,… En ultima instancia la formación y la consultoría aquí tienen su razón de ser y su marco en el que actuar. Pero se ha de tener cuidado en esto de la “buena vida”, ya que, además de una dirección, existe un riesgo para los que trabajamos con colectivos tan diferentes. No podemos asumir que hay una “buena vida” normal, igual para todas las personas. Descubrir y aprender lo que quiera que signifique esa “buena vida” cosida de pasados para cada uno, es una buena manera de desenmascarar y desafiar las etiquetas y actitudes de discriminación hacia las personas con discapacidad, los inmigrantes, las personas gitanas y de todas aquellas que aún comparten situaciones de exclusión y discriminación y que no han de negar su orgullo e identidad para exigir y participar de los derechos que por humanos les pertenecen.

Gracias a mis compañeros de la FSG de Jaén por su ayuda y el gran trabajo de selección previa que hicieron, y gracias especialmente a mis alumnos de este año por volver a recordarme que hay muchas dignas buenas vidas y sobre todo por el esfuerzo que habéis hecho para que la vuestra tenga la dirección que habéis marcado y por luchar con ahínco por ella.

 

Nota: El vídeo que aparece más arriba, más que un encargo, fue un reto que le propusimos al equipo de Gudmornin. “¿Seríais capaces de hacer un vídeo en escasas dos semansa que reflejara en qué consiste el Aprender Trabajando y que a la vez contara lo que ha supuesto la experiencia para nuestros alumnos?” Antonio, que contestó a  mi llamada de teléfono, con la humildad y a la vez la seguridad que le caracteriza me pidió la información que necesitaba. A las pocas horas tenía su correo aceptando la propuesta. Yo estaba seguro que podrían con ello. Y lo consiguieron, ¡delante de Dios que lo consiguieron!.

 

 

 

La sofisticación del disparate.

BoscopiedraEsta mañana escuchaba en la radio hablar sobre los prometedores avances de la neurociencia para distinguir distintas enfermedades mentales  atendiendo a diferencias en las estructura y funcionamiento del cerebro. En este caso se hablaba de  psicópatas, de esquizofrenia y depresión, sin embargo esta misma búsqueda de la “Piedra Roseta” que nos permita explicar de manera simple y mecánica la jeroglífica complejidad del comportamiento humano se hace también para explicar las diferencias entre hombres-mujeres, blancos-negros, homosexuales-heterosexuales, optimistas-pesimistas, demócratas-republicanos,…

A pesar de lo espectacular y moderno -casi de ciencia ficción- que resulta el lenguaje y los relatos de los periodistas que preguntan y de la mayoría de profesionales (psicólogos, psiquiatras, neurocientíficos, expertos en educación,…) que son entrevistados, casi siempre me suenan a demasiado antiguo, a explicaciones en exceso simples, mecánicas e infantiles, vino viejo en odres nuevos. No son recientes los intentos de encontrar las respuestas en el análisis de los rostros o de la forma y el perímetro craneal para distinguir a las personas violentas, pruebas éstas que podían ser decisivas para declarar como culpable o inocente a los sospechosos de algún delito.

Ya en el S.XIX desde diciplinas como la craneología, la frenología, la fisiognomía o la criminología antropológica se afirmaba la posibilidad de identificar científicamente vínculos entre la naturaleza de un crimen y la personalidad o la apariencia física del criminal. También ha sido recurrente en la historia el intento de relacionar variables como racismocoeficiente intelectual con el adn o el tamaño o la estructura del cerebro. Ni qué decir tiene que la rotundidad con la que se hacían algunas de estas afirmaciones quedaron en poco más que nada, y que en algunas ocasiones respondían más a la ideología del momento o del estudioso de turno que a su honestidad científica o intelectual.

Estudios y explicaciones en apariencia más asepticos, objetivos y con toda la apariencia científica que aporta el lenguaje de lo cerebral y sus neuromitos, siguen divulgándose día a día en redes sociales y medios de información, desde los más serios y reputados a los más frikis y fantasiosos; extendiéndose así una explicación mecanicista y cerebrocéntrica -erronea en su mayoría, incompleta en el mejor de los casos- del comportamiento humano. Explicación ésta que impregna la manera entender y de trabajar de muchos profesionales de ámbitos tan importantes como la psicología, la psiquiatría, la educación, o los recursos humanos.

Todos estos nuevos estudios se han visto posibilitados y han tomado un gran impulso por el enorme avance en la tecnología que permite estudiar el cerebro con máquinas maravillosas y sin duda útiles, con software inteligente y algoritmos muy sofisticados. Sin embargo, sin una revisión profunda de nuestra manera de entender el comportamiento humano, sin un planteamiento previo desde la filosofía y la epistemología del comportamiento (también del comportamiento de los científicos) que nos permita hacer las preguntas correctas, el avance real que toda esta tecnología permitirá será inevitablemente más lento. Creo que, en más ocasiones de las deseables, esta gran sofistificación tecnológica está aportando “disparates” más sofisticados para dar respuesta a preguntas erróneas que nos dejarán en el mismo lugar de siempre.

 

Nota: La imagen superior es de el cuadro “Extracción de la piedra de la locura“, El Bosco, 1501-1505.

 

La felicidad perversa

two-figures-picasso

Dos figuras. Picasso, 1904

Cuanto daño esta haciendo esta idolatría a la felicidad, ese canto de sirenas tan fácil  de vender y que tan bien encaja con el lenguaje común y las metáforas de la vida cotidiana. Cuanto daño esta obsesión por tener que tener nuestras emociones bajo control para ser felices,  por tener que pensar bien para sentirnos bien y tener que sentirnos bien para ser felices, por  tener que proteger a nuestros hijos de cualquier sufrimiento psicológico para que sean felices,…

Se me antoja reciente esta falsa antropología que pone a la felicidad en el centro y a la vez en la razón de ser de lo humano. Pero no siempre lo nuevo es sinónimo de lo bueno. Necesitamos el llanto, necesitamos nuestras derrotas memorables y el dolor de los recuerdos que nos queman  para estar sanos, para vivir una vida plena, para ser lo que quiera que seamos.  ¿Cómo podemos extirpar todo esto a nuestro antojo sin dejar de ser quienes somos? ¿Cómo podemos ser felices si estamos luchando continuamente contra nosotros mismos? Es esa guerra civil contra uno mismo, ese dolor sucio que provoca esta lucha por ser feliz a costa de nuestra vida (de nuestra historia, de nuestra biografía) el que nos hace sentirnos miserables y acaba con nosotros;  no el dolor limpio y digno, ni las lágrimas, ni los recuerdos del vivir difícil que muchas veces nos toca.

 

 

– “¿Porqué lloras Solón?”, preguntaron unos desatinados a este sabio de Grecia. “¿Qué crees, que llorando lograrás resucitar a tu hijo muerto?”

– “Por eso lloro precisamente”, respondió éste mientras continuaba en sus lágrimas.

 

Por favor, déjennos sufrir tranquilos para poder vivir felices.

Enfermedad y sufrimiento, sobre los problemas psicológicos.

 

pexels-photo-66357 (1)

Enfermedad y sufrimiento no son una misma cosa. Como tampoco lo son la enfermedad y las conductas “extrañas” o problemáticas de personas diagnosticas de TOC, esquizofrenia o TDAH.  Pareciera que desterrar de la biografía el sufrimiento, el llanto, la ansiedad, el insomnio, la depresión, las obsesiones o los problemas de atención y mandarlos al exilio de las hormonas y del cerebro nos liberara de la angustia añadida de no entender porqué nos ocurre lo que nos ocurre y a la vez nos situara en un escenario de comprensión por parte de los demás y de esperanza en soluciones que la terapia química habrá de traer. Al menos esta es la quimera a la que contribuye el  lenguaje común, la cultura, la información que de las enfermedades mentales se ofrece  desde los medios de comunicación y hasta el propio trabajo académico y profesional de una mayoría de psiquiatras y psicólogos.(…)

 

Continuar leyendo en “La tiranía de la normalidad

 

 

De éstas y otras cosas hablaremos en el Taller “Salud mental. Entendiendo los problemas psicológicos de la vida cotidiana“, que impartiré junto con Juan Luis Hueso este mes de Junio desde Ideas Poderosas dentro del Aula de la Experiencia de la Universidad Internacional de Andalucía. Información sobre fechas, contenidos e inscripciones en este enlace.

 

Los trastornos del espectro autista y el periodismo de ficción

10492403_10152453090783116_6496514007932741021_n

Crear noticias y ofrecerlas al mundo puede ser una actividad de alto riesgo, no sólo para los periodistas que las escriben y las empresas  que las publican, a veces también para las personas y las sociedades para las que estas (des)informaciones son escritas.

Las palabras no son sólo un canal que trasporta una supesta realidad y nos permite ver lo que ha ocurrido a miles de kilómetros; el lenguaje es además un hilo con el que tejemos algunas realidades complejas con las que aprendemos a valorar, a sentir, a pensar y a relacionarnos con nosotros mismo y con los demás.

Por eso me enfada y me duele cuando leo noticias como esta de antena 3:

La policía de Arizona mata a tiros a un joven con síndrome de Asperger que se hizo famoso en Youtube

Kayden Clarke, de 24 años, sufría síndrome de Asperger, un trastorno severo del desarrollo, considerado como un trastorno neuro-biológico, que provoca que las personas que lo padecen se autolesionen

Me duele porque es rotundamente falso que el asperger o cualquier otro trastorno del desarrollo en sí encierre un riesgo de hacer daño a los demás o a uno mismo. De esto hablamos hace ya un tiempo aquí.

Se  me cuela un escalofrío hasta el alma porque están hablando de mi familia y mis amigos, de Juan, de María o de Adrián, contándoles al mundo como (no) son, inventando un perfil falso de personas con asperger o autismo, o cualquier otra condición de la normal diversidad humana; perfil que no es más que una impostura creada por los que poco entienden y poco quieren entender sobre la vida de verdad de estas personas y sus entornos.

Y esto no sólo pasa en antena 3, también en el ideal, en el correo, en la sexta, en el mundo ( en este caso, en un subidón de amarillismo gratuito, el titular hace referencia a la persona asesinada por la policía como “un transexual con asperger”). Estos son sólo algunos medios, seguro que podrás encontrar muchos otros sin salir de google. Pudiera ser simple ignorancia, falta de compromiso social, o tal vez cuestión de valores, de prioridades y de los manuales de estilo de las compañías.

Jugar a hacer periodismo, puede ser fácil, basta con estar suscrito a una buena agencia de noticias, tener un buen corrector ortográfico y un teclado con las teclas Ctrl+C y Ctrl+V. Hacer periodismo profesional y responsable requiere algo más. Encontrar los valores que guían tu trabajo y te comprometen con tu entorno, tener la sensibilidad adecuada y la sabiduría práctica necesaria para saltarse los protocolos y el “aquí siempre se han hecho así las cosas” pueden ser claves para ser un periodista (o cualquier otro profesional) excelente y dar un paso más allá de la correcta mediocridad.

El día 18 de febrero será el día Día Internacional del Síndrome de Asperger, tal vez aparezca en algunos periódicos o en algunos de los noticiarios de TV. En la mayoría de los casos será información pura y dura, nada de compromiso o responsabilidad social, si así fuera, el resto del año deberían de cuidar mucho más la manera de relatar las noticias relacionadas con asperger, autismo, esquizofrenia y tantos otros.

El día 18 de febrero será el día Día Internacional del Síndrome de Asperger, desde aquí les envío mi enhorabuena y un abrazo para todas  las personas con asperger, amigos, familias, asociaciones y profesionales por el gran trabajo que hacen contra viento, medios y marea.

 

 

“Los trastornos del desarrollo y el periodismo de ficción” aparece primero en Laboratorio.

 

“Sólo la tierra en que se muere es nuestra”

todo lo que era sólidoDos niños de dos años y otra niña de cuatro han muerto en un naufragio.  Eran tres niños sirios que trataban de llegar a Grecia con sus padres y otras familias. Hace 5 días.

Ayer varios medios informaban que en Europa crece el clamor y las voces de dirigentes al cierre de fronteras. Mientras, el invierno y la llegada de un frente gélido amenaza la salud de miles de refugiados.

Hace unas semanas, mi Miguel Ángel me regalaba “Todo lo que era sólido”, magnífico libro de Antonio Muñoz Molina, del que tantas veces me había hablado.  Hoy, mientras lo leía no he podido evitar conectar con estas noticias de refugiados sin refugio y de nacionalismos suicidas. Lo que AMM escribe en su libro hace referencia a España, pero creo que las anotaciones que aquí cito pueden entenderse en clave de cualquier nacionalismo.

Victimismo y narcisismo son los dos rasgos del nosotros intacto que las clases políticas y sus aduladores y sirvientes intelectuales han levantado en cada comunidad, proscribiendo o dejando al margen no sólo cualquier referencia favorable al marco político común sino casi cualquier noción adulta de ciudadanía.

El lugar de nacimiento no es un hecho accidental, sino una marca de destino y un motivo de orgullo. Sin hacer más esfuerzo que ser de donde eres ya posees el privilegio de un origen único, que por un lado te ofrece la confortable posibilidad de contarte entre los perseguidos, las víctimas y los héroes sin necesidad de padecer personalmente ningún sufrimiento.

Lo que te falta es porque te lo han quitado ellos, los opresores extranjeros; de lo que va mal son ellos los que tienen la culpa.

Con esta educación instalada en nuestras culturas, parece que poco puede esperarse de las mentes preclaras que nos dirigen. Parece que las conversaciones al más alto nivel sobre las soluciones que propongan volverán a ser más importantes que las soluciones en sí.

Parece que gobernantes y gobernados  seguiremos siendo expertos en la invención de simulacros.

 

Nota: “Sólo la tierra en que se muere es nuestra” es un verso de Antonio Machado, que también cita Muñoz Molina en su libro.

 

“Aprender Trabajando”. Sobre la diversidad escondida y otros miradas.

IMG_4139

Termino estos días un  proyecto que comencé hace 6 meses: “Aprender Trabajando”, de la Fundación Secretariado Gitano. Esta vez el nombre elegido no se trataba de una metáfora, ni un deseo, ni una manera de sonar bien y vender humo para atraer la atención de fondos europeos. “Aprender trabajando”, un título que simplemente describía lo que habría de ocurrir durante medio año,  la mejor manera de resumir seis meses en dos palabras.

Revisando el camino hecho, me quedo con algunos de las muchas cosas (re)aprendidas durante este tiempo:

La diversidad escondida. Si quieres dejar de tener claro qué (o cómo) son los gitanos, trabaja con ellos. Pude comprobar algo así en los proyectos que participé y en los que trabajé con personas con discapacidad. A su lado aprendí lo poco que comparten unos y otros más allá de la situación de desventaja y discriminación en la viven. Antes que a normalizar, con ellas aprendí la importancia de diversificar la discapacidad (y la normalidad). Esa misma disparidad de alegrías, de problemas,  de empujes, de debilidades, de  modos, de deseos, de intereses vitales, de necesidades, de motivos,…  la he encontrado en el grupo de personas gitanas con las que he trabajado.  Si quieres dejar de tener claro que son los gitanos, los negros, los refugiados iraníes,… si quieres romper prejuicios, actitudes y creencias infalibles, no leas los periódicos ni veas las noticias, mejor trabaja con ellos.

Educar la mirada. Creo que dudar un poco de nosotros mismos, desvelar esas diferencias y hacerlas evidentes en clase ha sido un punto fuerte de  nuestro grupo, y creo que de alguna manera nos ha hecho (al menos un poco) mejores. Ya puestos: mejores personas, pero también mejores gitanos. Esta experiencia era una buena ocasión para hacer que ocurrieran cosas: reír,  darnos apoyo, provocarnos, colaborar, enfadarnos, emocionarnos, hablar mucho, discutir, mostrar cada uno nuestras debilidades, etc.  Todo ello nos ha permitido representar, jugar y  conectar con lo que pasaba fuera de clase y ponernos las máscaras para (des)cubrirnos  y aprender más sobre quienes somos. Este era otro objetivo importante de nuestro proyecto: descubrirnos y dejarnos ver  para educar nuestra mirada y la de los que nos miran, más allá de nuestros/sus prejuicios y de las trampas del lenguaje que nos tienen atrapados.

Todo comienza mucho antes. Como un iceberg en el oceano, el éxito presente tiene una gran parte oculta en el pasado.  Hay demasiados proyectos y acciones de formación -algunas de ellas de fondos millonarios- más efectistas que efectivas, demasiado presas de la inmediatez y  sin una visión real del cambio que se ha de conseguir en las personas que van a participar y en los escenarios que habitan. “Aprender trabajando” sigue un modelo de formación que LA FSG y la Cruz Roja tienen la posibilidad de ir desarrollando y mejorando con cada edición, y por el que son felicitados por los responsables de recursos humanos de las empresas colaboradoras (Alcampo, Sprinter, Leroy Merlyn, C&A, Luis Piña S.A.,etc.) El punto de partida del  A.T. es el conocimiento real de la gente para la que trabajan y de sus entornos y una visión clara de lo que quieren conseguir.  El trabajo que los profesionales de cada dispositivo local desarrollan a partir de aquí es totalmente congruente con dichos valores y perspectiva. Dentro de ese trabajo juega un papel fundamental el proceso de selección personalizado que hacen de los candidatos y que ha demostrado ser excelente y una pieza clave del éxito del proyecto.  Los resultados conseguidos comenzaron antes de que empezara mi trabajo con el grupo.  Sin los valores, la estrategia de la Fundación y sin el trabajo del equipo de la FSG de Jaén, los resultados habrían sido otros.

Tres buenos ingredientes: poca “burocracia”, mucha autonomía y generosidad en red. Aun implicando unos procesos de control claros y definidos,  he tenido la sensación de que el modelo de formación y los proceso de gestión del Aprender Trabajando están más centrados en la personas que en la administración o en protocolos, formularios y reuniones interminables y poco útiles. Los tutores hemos tenido mucha autonomía, un margen amplio para tomar decisiones, diseñar actividades, experiencias y  materiales, o para decidir y gestionar los tipos de evaluación y seguimiento que veíamos más adecuados. Por otro lado, todas estas experiencias, materiales y propuestas creadas por cada dispositivo  se compartían a través de la nube (en G-drive y un grupo de google) entre todos los Aprender Trabajando que funcionaban a nivel nacional. Ojala el éxito del programa, su continuidad y los controles de calidad que pudieran estar por llegar no sacrifiquen esta libertad, los aciertos y los necesarios errores que se habrán de cometer. Es cierto que los controles y protocolos cerrados evitan desastres, pero también es cierto que en más ocasiones de las deseables fomentan la mediocridad.  Puedo asegurar que Aprender Trabajando, está muy lejos de ser una experiencia mediocre más.

11057521_10205761938906791_3261747285820073204_nMe quedo con estas y otras impresiones, pero sobre todo me quedo con la ambición por aprender y hacer las cosas bien que he podido ver en Nono, Lucía, Jose,  Sara, Jesús, Manoli, Juanjo e Israel  Durante 5 meses de prácticas en los Supermercados “masymas” no ha habido ni una sola queja o duda de su empeño y sus ganas de aprender  y de trabajar como verdaderos profesionales. Ya son 4 de ellos/as los que han sido contratados una vez finalizado el programa, y confío en que el resto estarán trabajando también dentro de pocas semanas.  Sé que han aprendido muchas competencias profesionales y que tienen las habilidades y la actitud necesarias para continuar aprendiendo y para  mantener su puesto de trabajo muchos años.  Ojalá no pierdan esta oportunidad, pero sobre todo, ojalá no pierdan nunca la certeza que han sentido durante estos meses de ser los protagonistas de sus propias circunstancias.

Investigar

Acostumbrados a vivir en los dualismos insanos de una realidad simplificada  (blanco-negro, virtual-real, norte-sur, normal-anormal, mente-cuerpo,…) tal vez ocurre con cierta frecuencia que tendemos a ver la investigación también como una faceta de la realidad especial, separada y ajena a nuestra intervención en el mundo y al trabajo cotidiano.

Más allá del entendimiento y la “seguridad” que nos pueda aportar esta comedia de falsas fronteras  que achican nuestra habilidad para vivir(nos), para observar(nos), para discutir(nos) o para aceptar(nos), es en el terreno de la incertidumbre, de los matices y las aguas revueltas donde se juegan las  grandes partidas y las grandes victorias del aprendizaje, del trabajo y hasta del amor.
Vamos, que más allá de los juegos del lenguaje que nutren este dualismo no existe un mundo blanco y otro negro, ni unas fronteras claras separan la normalidad de lo diferente, que no hay norte que no quede al sur de otros lugares o que a veces nada es tan real como el impacto que puede tener lo virtual en nuestras vidas de carne y hueso..

Desde la misma deriva podríamos decir que la investigación no está limitada a las universidades o los laboratorios, que cosas tan cotidianas como crecer, vivir o trabajar implica también una investigación constante y poderosa. No es cierto que la investigación requiera exclusivamente de ambientes asépticos y controlados. Hay diferentes niveles a la hora de investigar, diferentes necesidades de definición y control de variables, de robustez estadística, de fiabilidad, de validez externa e interna o control científico, etc. Sea como fuere siempre es importante no pensar que todo vale para todo y exigir un adecuado rigor científico para según qué temas u objetivos es primordial, al igual que lo es no confundir ciencia con lo que no lo es.

Pero investigar es algo que todos hacemos: cuando llevamos a cabo nuestro trabajo cotidiano, cuando incluimos un código diferente a nuestro programa, cuando añadimos un ingrediente nuevo a la comida que estamos haciendo, cuando probamos con una mezcla nueva de colores en nuestro cuadro, cuando incluimos una nueva actividad con nuestros alumnos en nuestras clases o talleres,…. Cuando hacemos todo esto y observamos los resultados y somos sensibles a las consecuencias que se han producido, cuando sacamos conclusiones e intentamos replicarlo o incluir esos cambios en otras situaciones, productos, con otros clientes, en otros contextos,… entonces  estamos investigando.

La investigación requiere un momento inicial de acción y  prueba pero también exige ese segundo paso de reflexión-discusión-narración, ese espacio para observar y hacernos conscientes de lo que hemos hecho y lo que ha ocurrido. Las prisas, la economía de lo inmediato, el tener que atender a un nuevo reto o una nueva prueba hace que muchos de estos aprendizajes se pierdan. Necesitamos a veces sentarnos a observar lo que hemos hecho, a reflexionar sobre los cómos y los porqués y contar(nos) las cosas claves de esa experiencia.

Más allá de los importantes e imprescindibles estudios con gran control científico y metodológico que cambiarán las bases de nuestra vida cotidiana en nuestra manera de desplazarnos, de comunicarnos, de sanar, de sobrevivir, etc. a veces es en esos pequeños relatos que los profesionales hacen de su trabajo, de su investigación cotidiana, de sus pruebas, de las cosas que les funcionan y de las que fallan,… en donde encuentro un conocimiento de gran  valor que me permite cambiar y mejorar también mis formas de trabajar y de intentar cambiar el mundo.

Esta semana se ha celebrado el “II Congreso Internacional de Investigación en Salud y Envejecimiento” y muchos profesionales han contado sus experiencias. Además de la “burbuja de publicaciones” que puede facilitar esta fiebre por publicar para inflar bolsas y curriculum, es también cierto que esto genera una dinámica de compartir conocimiento y en ocasiones se encuentran pequeñas narraciones que nos pueden ofrecer nuevas ideas, herramientas o prácticas nuevas para probar o integrar en nuestros trabajos y con las que plantearnos nuestras propias investigaciones.

Comparto un póster y una comunicación a este congreso que no son más que el producto de ese parase a observar y narrar algunos de los resultados del trabajo cotidiano realizado en un par de proyectos en los que participé hace ya algún tiempo.

 

 

.

“Investigar” aparece primero en La tiranía de la normalidad