Sobre orientación y consultoría.

El pasado 27 de julio participé en la Jornadas de Empleo y Marca Personal que organizó la II Lanzadera de Empleo de Andújar. Aquí dejo algunas reflexiones al hilo de la pequeña charla que hice: “optimismo para cobardes: Instrucciones de uso para buscadores de empleo”

La orientación profesional y la consultoría son a veces ese terreno líquido e incierto en el que personas de ciencia hablan de empresa, exitosas emprendedoras de educación y desarrollo personal o managers y coachs de aprendizaje, de cambio, motivación, felicidad,…

Todo ello suele ofrecerse empaquetado en un discurso atractivo, con relatos bien contados y bien hechos (en el sentido de ser atractivos para una amplia mayoría), sin embargo muchos de ellos suelen ofrecer cómos y porqués bastante simples y reduccionistas, con explicaciones mecánicas y descontextualizadas alejadas de la compleja realidad y con un lenguaje que encaja muy bien con la manera común de entender el mundo y el comportamiento humano, que suele ser bastante dualista (mente-cuerpo), lineal y mecanicista (causa-efecto). Tal vez por ello y por esta cultura de la inmediatez, del todo a 100 y de lo fácil y rápido tienen tanto impacto muchos de estos mensajes ya no sólo en el ámbitos profesional de la empresa, la orientación o la consultoría, también en el lenguaje ordinario, en la manera de hablar -y por tanto de pensar, de relacionarnos o de actuar-  de la mayoría de los que estamos.

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No ha de extrañar por tanto que expresiones como resilencia, inteligencia emocional, empoderamiento, desaprendizaje, aprender a aprender, motivación, zona de confort, etc. sean de uso cotidiano más allá de los ámbitos en los que éstas se inventaron. Es el triunfo de un lenguaje, que es un producto de consumo en sí mismo y que llevará por tanto a buscar y demandar un tipo determinado de bienestar, de salud, de educación, de orientación, de formación de profesionales, de gestión de recursos humanos,…

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No hablo aquí con ironía, crítica velada alguna o sugerencia oculta de conspiraciones extrañas de un tipo de profesionales o de poderosos lobbies del liberalismo o la “happiología”. La extensión de estos relatos a los distintos ámbitos públicos y privados de la sociedad ocurre principalmente de manera natural y orgánica porque funcionan en el contexto biográfico, verbal y social en el que estamos. Por tanto de manera espontánea y sin intención, muchos profesionales – muy bien reputados muchos de ellos- pudieran caer en una simple, pero a la vez atractiva, venta de humo, nada que debiera extrañarnos en una sociedad gaseosa como la que nos habita.

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Nada se debería reprochar por tanto a la mayoría (empleados, padres, buscadores de empleo,…) que acaban integrando estos conceptos en sus conversaciones cotidianas y su manera de actuar, trabajar y de explicar (o tal vez justificar, que es bien distinto) su propio comportamiento y el de los demás.  Sí deberíamos sin embargo exigir a docentes, formadores, consultores, profesionales de recursos humanos, coach, periodistas ,… una mejor especialización, mayor base científica y rigor conceptual a la hora de ejercer su trabajo, escribir o divulgar sobre estos temas. Deberían reconocer que más allá de su sentido metafórico, muchos de estos términos no tienen un referente independiente con una base científica rigurosa ni seria. Que el uso que se hace de muchos de estos “nuevos” términos, ofreciéndolos como factores determinantes y causales del comportamiento humano o las organizaciones, no son más que mera tautología, descripciones convertidas en explicaciones causales que nada explican. Que pueden ser conceptos vacíos, que poco o nada nuevo aportan (porque ya se sabe: “lo nuevo no siempre es bueno y lo bueno no siempre es nuevo”) o que incluso pueden llegar a tener efectos contrarios a los que se desean o se predican si no se tienen en cuenta algunas cuestiones de tipo conceptual y contextual importantes. Pero éstas son ya asunto del siguiente post.

Enfermedad y sufrimiento, sobre los problemas psicológicos.

 

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Enfermedad y sufrimiento no son una misma cosa. Como tampoco lo son la enfermedad y las conductas “extrañas” o problemáticas de personas diagnosticas de TOC, esquizofrenia o TDAH.  Pareciera que desterrar de la biografía el sufrimiento, el llanto, la ansiedad, el insomnio, la depresión, las obsesiones o los problemas de atención y mandarlos al exilio de las hormonas y del cerebro nos liberara de la angustia añadida de no entender porqué nos ocurre lo que nos ocurre y a la vez nos situara en un escenario de comprensión por parte de los demás y de esperanza en soluciones que la terapia química habrá de traer. Al menos esta es la quimera a la que contribuye el  lenguaje común, la cultura, la información que de las enfermedades mentales se ofrece  desde los medios de comunicación y hasta el propio trabajo académico y profesional de una mayoría de psiquiatras y psicólogos.(…)

 

Continuar leyendo en “La tiranía de la normalidad

 

 

De éstas y otras cosas hablaremos en el Taller “Salud mental. Entendiendo los problemas psicológicos de la vida cotidiana“, que impartiré junto con Juan Luis Hueso este mes de Junio desde Ideas Poderosas dentro del Aula de la Experiencia de la Universidad Internacional de Andalucía. Información sobre fechas, contenidos e inscripciones en este enlace.

 

Se buscan poetas

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Parece que de la revolución de la información y los avances en inteligencia artificial están surgiendo situaciones similares a los que en el S.XIX provocó la revolución industrial. Entonces, la interacción de los humanos con las máquinas cambió nuestra relación  con los espacios y el tiempo y ésto, como un engranaje de ruedas dentadas que conectan unas con otras multiplicando y extendiendo sus efectos,  cambió la mecánica de la vida y se pusieron en marcha grandes movimientos que afectaron a nuestra manera de resistir, de salvarnos, de necesitar, de agruparnos o de trabajar. Imagino en los periódicos de la época columnas de opinión y noticias amenazantes y temerosas sobre los riesgos que las máquinas podrían suponer para la pérdida de millones de puestos de trabajo. Imagino otras noticias y análisis en la dirección contraria, anunciando las ventajas y oportunidades de nuevos empleos para miles de personas como resultado de la misma Revolución Industrial

Parece que todo esto vuelve a repetirse. Parece una vez más que gracias a la inteligencia artificial, internet o la robótica el futuro no estuvo nunca tan cerca…(de nuestro pasado). Según indican algunos estudios, los robots nos quitarán la mitad de los trabajos; no debemos de pensar sólo en que serán las ocupaciones tecnológicas y mecanizadas las que más afectadas se verán por esta disrupción tecnológica. Según estos mismos informes, el uso de robots e inteligencia artificial tendrá un gran efecto en los trabajos administrativos, la contabilidad, la atención directa al público, el transporte, la construcción, la banca, los gobiernos locales, las tiendas o los cafés y restaurantes. Si quieres comprobar -a modo de juego- el riesgo que tienes de ser sustituido por un robot en tu trabajo en las dos próximas décadas, puedes entrar en esta página de la BBC.  Las siguientes imágenes son capturas de pantalla de los resultados para profesionales de la psicología, de la hostelería y de las finanzas.

Sin embargo, no es ésta la única lectura de la nueva situación,otros analistas son menos apocalípticos y  afirman que la automatización hará que surjan nuevas categorías de empleos. No sabemos hasta qué punto estos nuevos trabajos se irán creando al mismo ritmo de los que se destruirán como efecto de la irrupción masiva en los procesos de laborales de programas y máquinas más o menos inteligentes. Tampoco sabemos cuánto tardarán en reaccionar las universidades para adaptarse a este nuevo escenario.

Parece que todo el trabajo que puedan hacer las máquinas lo terminarán haciendo, porque lo harán más rápido y mejor que nosotros. Así las cosas, tal vez es  la hora de los que saben moverse en la incertidumbre, de la sabiduría práctica, de la imperfección creadora, de reivindicarnos y reconciliarnos con nuestro lenguaje más primitivo y menos tecnológico, de prepararnos a fondo en todo aquello que aún nos diferencia de las máquinas y la inteligencia artificial, esos competidores con los que no podemos competir. A la espera de que lleguen nuevas máquinas que sean capaces de escribir El Quijote de Cervantes, o “El Maestro y Margarita” de Bulgakov es el momento de prepararnos a fondo en lenguaje, en conversar , en las excepciones, en el cariño, en las metáforas, en los conflictos,  en la conexión, en la mirada, en la poesía,… Tal vez ahora que las máquinas harán cada vez mejor su (nuestro) trabajo, los perfiles laborales de las ocupaciones para mortales incidan cada vez más en estas cosas propias de los mediocres humanos.

 

  *Texto del inicio:”Breve historia de la revolución tecnológica”, Eduardo Galeano
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“Lo sabía”

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Esta semana comenzaba una nueva edición de las “Jornadas de iniciación al voluntariado” que  cada año organiza la Universidad de Jaén. Se trata de un curso 25 horas donde se analiza el marco legislativo y la organización de las acciones de voluntariado, su dimensión ética y social, y además se dan a conocer las posibilidades de participación y el papel de voluntarias/os desde la experiencia de distintas entidades y temáticas (universidad, medio ambiente o discapacidad, entre otras)

El jueves pasado tocaba hablar de voluntariado y discapacidad y como cada año, desde hace 5 ediciones, me volvieron a invitar para abrir el tema. Se trataba de comenzar el día con el objetivo de introducir qué es eso que llamamos discapacidad-diversidad funcional y establecer las diferencias entre deficiencia/discapacidad y entre  autonomía/independencia. No son éstas cuestiones menores, los conceptos bien definidos nos ayudan analizar lo que quiera que sea la (a)normalidad más allá de los límites que el uso cotidiano del lenguaje impone. Los conceptos bien definidos nos ponen a cada uno en nuestro sitio, cara a cara con nuestras responsabilidades, no sólo frente a las miserias que, muchas veces sin saber causamos, sino también frente a las posibilidades y las armas que tenemos para luchar para cambiar el mundo. Se trata de  descubrir porqués donde antes sólo había viejas prácticas y falsas excusas.

Analizamos por tanto las trampas del lenguaje, la ceguera que produce lo evidente, y cómo los estereotipos -que nos tienen poseídos- nos incapacitan para generar experiencias e interacciones que ayudarían a los demás a ser lo que quieren y pueden llegar a ser, y a nosotros a poner un  gran angular en nuestros ojos y dejar entrar de una vez por todas en nuestras cabezas las increíbles y diversas posibilidades de ser humanos.

Hablamos también de la importancia de saber despatologizar y de desmitificar a las personas con discapacidad, porque la discapacidad no es una enfermedad y porque eso de que “la única discapacidad en la vida es una mala actitud”, además de pornografía inspiracional, podría no ser más que una bonita impostura donde la sociedad, cada uno de nosotros y los que nos mandan, podemos lavar la gran responsabilidad que tenemos en nuestras manos para que la igualdad sea un derecho por haber nacido y no sólo para superhéroes. Entre lo trágico y lo heroico  está la vida de la mayoría, llena de matices y de posibilidades, y ése es el principal escenario donde las personas voluntarias tendremos que actuar.

A través de pequeñas actividades y de muchas historias insistimos a lo largo de la mañana  en la importancia de tener claros los valores personales y los porqués de ser voluntarias, la importancia  de sentirnos identificados con los valores y la misión de las entidades con las que vamos a colaborar, y en la importancia de ser personas expertas en personas, en comunicación, en escucha y en coraje.

Al terminar mi clase se  acercó una alumna y  me preguntó porqué, mientras se definían algunos conceptos o se explicaban algunas clasificaciones, no había utilizado en la presentación ninguna foto  de personas con discapacidades o imágenes de objetos que pudieran identificarse con ellas (como bastones, muletas, gafas o sillas de ruedas,…), sino que sobre todo aparecían fotos de “personas normales” (ella también lo dijo poniendo sus dedos entre comillas).

Me gustó la pregunta. Unos días antes, mientras preparaba mi clase, pensé que era una contradicción insistir en la idea de mirar más allá de los estereotipos, de la importancia de saber mirar para descubrir todo lo que la evidencia oculta, y sin embargo seguir mostrando lo esperable en las imágenes que ilustraban mis explicaciones. Entonces decidí hacer un pequeño experimento en mi ponencia: cuando tuviera que hablar sobre diversidad funcional en la presentación habría personas con discapacidad que no mostrarían lo elemental, aquellos rasgos que además ya sabemos o esperamos y que a la vez nos ciegan a otros aspectos de su forma de estar en el mundo.

“¿Acaso una persona con discapacidad física, incluso una usuaria de silla de ruedas, no puede estar sentada sobre una roca con sus converse puestas?” Le respondí. Entonces está alumna  miró al suelo y, soltando una pequeña sonrisa, dijo: “lo sabía”.

Los trastornos del espectro autista y el periodismo de ficción

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Crear noticias y ofrecerlas al mundo puede ser una actividad de alto riesgo, no sólo para los periodistas que las escriben y las empresas  que las publican, a veces también para las personas y las sociedades para las que estas (des)informaciones son escritas.

Las palabras no son sólo un canal que trasporta una supesta realidad y nos permite ver lo que ha ocurrido a miles de kilómetros; el lenguaje es además un hilo con el que tejemos algunas realidades complejas con las que aprendemos a valorar, a sentir, a pensar y a relacionarnos con nosotros mismo y con los demás.

Por eso me enfada y me duele cuando leo noticias como esta de antena 3:

La policía de Arizona mata a tiros a un joven con síndrome de Asperger que se hizo famoso en Youtube

Kayden Clarke, de 24 años, sufría síndrome de Asperger, un trastorno severo del desarrollo, considerado como un trastorno neuro-biológico, que provoca que las personas que lo padecen se autolesionen

Me duele porque es rotundamente falso que el asperger o cualquier otro trastorno del desarrollo en sí encierre un riesgo de hacer daño a los demás o a uno mismo. De esto hablamos hace ya un tiempo aquí.

Se  me cuela un escalofrío hasta el alma porque están hablando de mi familia y mis amigos, de Juan, de María o de Adrián, contándoles al mundo como (no) son, inventando un perfil falso de personas con asperger o autismo, o cualquier otra condición de la normal diversidad humana; perfil que no es más que una impostura creada por los que poco entienden y poco quieren entender sobre la vida de verdad de estas personas y sus entornos.

Y esto no sólo pasa en antena 3, también en el ideal, en el correo, en la sexta, en el mundo ( en este caso, en un subidón de amarillismo gratuito, el titular hace referencia a la persona asesinada por la policía como “un transexual con asperger”). Estos son sólo algunos medios, seguro que podrás encontrar muchos otros sin salir de google. Pudiera ser simple ignorancia, falta de compromiso social, o tal vez cuestión de valores, de prioridades y de los manuales de estilo de las compañías.

Jugar a hacer periodismo, puede ser fácil, basta con estar suscrito a una buena agencia de noticias, tener un buen corrector ortográfico y un teclado con las teclas Ctrl+C y Ctrl+V. Hacer periodismo profesional y responsable requiere algo más. Encontrar los valores que guían tu trabajo y te comprometen con tu entorno, tener la sensibilidad adecuada y la sabiduría práctica necesaria para saltarse los protocolos y el “aquí siempre se han hecho así las cosas” pueden ser claves para ser un periodista (o cualquier otro profesional) excelente y dar un paso más allá de la correcta mediocridad.

El día 18 de febrero será el día Día Internacional del Síndrome de Asperger, tal vez aparezca en algunos periódicos o en algunos de los noticiarios de TV. En la mayoría de los casos será información pura y dura, nada de compromiso o responsabilidad social, si así fuera, el resto del año deberían de cuidar mucho más la manera de relatar las noticias relacionadas con asperger, autismo, esquizofrenia y tantos otros.

El día 18 de febrero será el día Día Internacional del Síndrome de Asperger, desde aquí les envío mi enhorabuena y un abrazo para todas  las personas con asperger, amigos, familias, asociaciones y profesionales por el gran trabajo que hacen contra viento, medios y marea.

 

 

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De la neuroeducación al “Síndrome de Poncio Pilatos”

Estamos terminando un curso para la capacitación como docentes dentro del sistema nacional de Formación Profesional para el Empleo. Hemos tenido la suerte de contar con un grupo de profesionales excelentes por su empatía y su manera de trabajar de manera colaborativa, por su inquietud y sus ganas de conocer y practicar con nuevas herramientas y nuevas formas de enseñar, por su implicación y por la calidad de los trabajos que han ido realizando a lo largo de 340 horas realmente intensas.

Hace algo más de una semana estuvimos hablando en clase sobre neuroeducación. Antes de comenzar a tratar sobre el tema pedí al grupo que investigaran de manera individual sobre ella, tratando de descubrir qué es y lo que creen que aporta dicha disciplina a la práctica de la docencia. Es decir, después de saber algo más sobre neuroeducación, ¿cómo y en qué cambiarían sus clases -su manera de trabajar ellos y sus futuros alumnos- en comparación con lo que ya sabían?

Después de buscar en internet toda una mañana, de ver vídeos y leer de manera crítica  la información encontrada, pusimos en común nuestros hallazgos y conclusiones. Aquí van algunas de las más destacadas:

Neuroburbuja. Se está inflando el uso de lo neuro. Se utiliza el apellido “neuro” en muchas más disciplinas de las que se podrían imaginar (neuroeducación, neurodliderazgo, neuroética, neuromárketing, neuroteología, neurocoaching,…). De alguna manera  esto les sonó poco serio.

El poder mágico del cerebro. Según se publicó hace unos años, parece ser que las fotos y las palabras relacionadas con el cerebro tienen un poder especial. Cuando el mismo artículo/producto se presenta acompañado con alguna imagen de un cerebro, el número de personas que están de acuerdo con ese artículo o que están dispuestas a comprar dicho producto es significativamente superior que si no aparece dicha imagen.

El fantasma en la máquina. Las imágenes coloreadas del cerebro funcionando no explican la decisión del consumidor, el aprendizaje de los alumnos, la motivación de un lider, o el comportamiento de un asesino en serie, tan solo son las imágenes del correlato fisiológico cerebral de una persona mientras actúa en un contexto determinado, pero no son la causa de dichos comportamientos.

¿Nada nuevo bajo el sol? En cuanto a las implicaciones que tiene la neuroeducación en la práctica docente parecen no ser nada revolucionarias ni un cambio disruptivo con las viejas buenas prácticas. Las estrategias didácticas que se plantean a la luz de los datos de neuroeducación son las mismas que un buen docente podría venir realizando desde muchas décadas atrás siguiendo las propuestas de la buena pedagogía y los principios del aprendizaje y el comportamiento.                                                 ¿De verdad un conocimiento profundo sobre neurología por parte de los docentes implica una ventaja real y un NUEVO conocimiento práctico sobre nuevas formas de enseñar? ¿Acaso conocer a fondo el funcionamiento de los microchips, su estructura física o incluso su composición química o molecular o conocer el código binario para la programación es clave para ser el mejor jugador del mundo o el mejor entrenador de “League of legends”?  

La neurología seria, sí. La pedagogía y la psicología seria, también. Todas estas dudas y críticas no son exclusivas de psicólogos o docentes antiguos y ciegos a los importantes avances de la neurología.  Reconocidos neurólogos llaman la atención también sobre el problema de los neuromitos, sobre la alegre y precipitada interpretación que se realiza de muchos avances y sobre el  uso que de ellos hacen  los medios de comunicación y desde distintos ámbitos profesionales.

Confundiendo churras con merinas. La neurología y la educación pueden ser dos niveles de análisis diferentes -con un referente verbal propio cada una- de una misma realidad, por tanto hay que ser especialmente cuidadosos a la hora de enlazarlos o de hablar de una disciplina desde el lenguaje de la otra. Sin duda los avances y el buen trabajo de la primera ayudan al avance de la segunda y viceversa. La interdisciplinariedad es muy importante, pero es un asunto serio que se ha de jugar en contextos determinados y bajo unas reglas muy concretas, fuera de ellas es fácil caer en territorio de charlatanes y pseuodociencias.

Verdades a medias. De cuando en cuando aparecen noticias atribuyendo propiedades especiales y causales sobre aspectos humanos y sociales a ciertas zonas del cerebro y a hormonas o neurotransmisores determinados.  Así se dice que la oxitocina es la hormona del amor, la dopamina la del placer y la serotonina la de la autoestima y la felicidad; por no hablar de la amigdala, del cerebro reptiliano como refugio y origen de la agresividad y la hostilidad, o de las neuronas espejo como lugar donde habita la empatía. En estos discursos suele haber de nuevo un error categorial. Sin duda estos neurotransmisores y circuitos cerebrales están implicados en esos comportamientos y emociones, pero ni las causan ni las contienen. Tampoco podríamos movernos sin piernas, pero de ahí a concluir que el movimiento está en ellas o que es causado por las piernas hay un salto epistemológico y un atrevimiento considerable. Por otra parte todas estas conclusiones son un cuadro incompleto, un buen ejemplo de las excesiva simplificación de los fascinantes y complejos descubrimientos en neurología que algunos realizan según los titulares que les interesa mostrar. Un ejemplo: es cierto que el aumento de  los  niveles de oxitocina en ratas  produce un mayor número de comportamientos que se podrían considerar equivalentes a la confianza, la empatía o la cooperación; sin embargo otros estudios igualmente válidos y replicados, han mostrado que aumentar la misma hormona también produce en los roedores conductas que podrían catalogarse como propias de la envidia, la presunción o la competitividad.

La coartada del cerebro. A pesar de los mensajes que se escuchan una y otra vez, el cerebro no aprende, el cerebro no nos engaña, el cerebro no decide, el cerebro no emprende, el cerebro no es infiel, el cerebro no es adicto, el cerebro no se emociona… Son las personas, con su biografía, su carga biológica y en un contexto físico y social concreto las que aprenden, se equivocan,  las que eligen, las que prestan atención o las que se emocionan… Flaco favor le hacemos a nuestro alumnado y a nosotros mismos si les despojamos de la responsabilidad ante su propio comportamiento. No deberíamos perder de vista que esas afirmaciones son una manera metafórica de hablar, más allá de ello suele haber mucho humo a la venta.

El sindrome de Poncio Pilatos. Esta confusión compartida de neurólogos jugando a ser expertos en educación y de educadores jugando a ser neurólogos está produciendo una suerte de medicalización del aprendizaje. Se les despoja en exceso a  padres, profesores y alumnos de la responsabilidad que tienen sobre el comportamiento, la educación y el aprendizaje de ellos mismos y sus hijos.  Esto promueve la extensión del “sindrome de Poncio Pilatos” entre docentes, progenitores y políticos, que se sacuden fácilmente su responsabilidad lavándose las manos ante los retos que plantea el aprendizaje y la crianza de niños y jóvenes. Pareciera que la educación y el fracaso escolar no fuesen sobre todo una cuestión de educación, de lenguaje, de esfuerzo, de pobreza o desigualdad, sino de alteraciones bioquímicas y estructuras cerebrales.

 


Nota: Estas fueron algunas de las ideas tras indagar y debatir en clase sobre neuroeducación. Al terminar su mini búsqueda, Cati, Rafa, Encarni, Jose, Cristina, Venancio y Miguel se propusieron crear una breve animación “artesanal” en un tono desenfadado para contar algunas de estas conclusiones e ideas a las que habíamos llegado.  El resultado son los dos vídeos que hemos utilizado en este post.

Su visión sobre neuroeducación puede ser atrevido, sus conocimientos sobre el cerebro limitado, pero, aunque algunos de ellos tienen los ojos claros ;-), no me cabe la menor duda de que tienen el interés, la visión y las competencias para ser unos excelentes docentes y contagiar su pasión por el conocimiento y la materia que cada uno/a de ellos/as habrá de impartir.

Enhorabuena por vuestro trabajo y gracias por vuestra implicación, por vuestra seriedad y vuestro buen humor a lo largo de estos meses.

 

Aprendiendo a hablar en público: resultados de una experiencia.

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Como ya contamos en otro post, este curso hemos impartido la asignatura “Aprender a hablar en público”  en la Escuela Arte Granada. En Ideas Poderosas llevamos más de 12 años formando a futuros docentes, estudiantes, jóvenes, personas desempleadas, equipos directivos, consultores, asociaciones de empresarios, profesionales del tercer sector, de fundaciones y de entidades públicas y privadas del ámbito de la sanidad, finanzas, servicios sociales, seguros, etc.  Fruto de esta experiencia son algunas de las acciones que hemos diseñado, normalmente en formato taller, para trabajar una serie de competencias de manera intensiva a lo largo de 2-3 días. Nos referimos a talleres como: Storytelling, Training Using Drama, Diseñando presentaciones eficaces o Encuentra tu voz. Recoger la esencia de estos talleres y adaptarlos a un formato de asignatura menos intenso y más espaciado en el tiempo era el primer reto a la hora de preparar nuestro nuevo trabajo en la Escuela Arte Granada.

Pensamos que una asignatura como “aprender a hablar en público” implica mucho más que el desarrollo de un programa estándar y automático para entrenar una serie de habilidades de expresión y comunicación ante una audiencia.  Hablar en público  para la mayoría de nosotros, que no estamos acostumbrados ni hemos sido enseñados a hablar de manera formal delante de otras personas, antes que un ejercicio de comunicación es una experiencia emocional  intensa, antes que una actividad de enfrentamiento ante una audiencia es un actividad de enfrentamiento a uno mismo, a las propias sensaciones, a la incomodidad y la ansiedad de dejarse ver y sentirse vulnerable.

Por tanto no se trataba tan solo de entrenar en la clase habilidades propias del diseño y ejecución de una exposición oral: distribución del tiempo, estructura, selección de contenidos relevantes, inicio y final, lenguaje utilizado, uso de preguntas,  dicción, mirada, vocalización, control de espacio, etc. y en definitiva todo lo relacionado con la comunicación verbal y no verbal. De manera congruente con esto,  desde el primer día en el aula se trabajó  el aspecto verbal-emocional -simbólico asociado a la experiencia de hablar en público, es decir trabajamos con la ansiedad, el temor a ser observado, al miedo al ridículo, a quedarse en blanco, a bloquearnos, etc. Y aprendimos que la ansiedad no es parte del problema, sino un elemento más desde el que trabajar en el  marco de una buena ejecución.
Para conocer  las expectativas, las actitudes y los temores previos de nuestros alumnos/as  antes de comenzar la asignatura, el primer día de clase completaron dos cuestionarios. Después de cinco sesiones y 10 horas de clase los mismos participantes volvieron a responder los mismos formularios. De esta manera buscábamos  tener algunas pistas acerca del efecto que puede tener el paso de los estudiantes por nuestra asignatura sobre sobre sus actitudes y otros aspectos emocionales relacionados con la experiencia de hablar en público.

Los resultados de estos formularios, que puedes verlos en esta infografía,  y los resultados de la evaluación que el alumnado hizo de nuestro trabajo nos aportan algunos motivos para la  satisfacción y, lo que es más importante, nos señalan aspectos a corregir y no pocas ideas para rediseñar actividades y métodos de trabajo y de evaluación que sin duda mejorarán la asignatura. Tomamos nota de cara al siguiente curso.

Nota: si a alguien le interesa los cuestionarios para utilizarlos a nivel personal o para trabajr con un grupo puede ponerse en contacto con nosotros en: imagina@ideaspoderosas.com

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